El periodo de adaptación

por | Ago 8, 2017 | 0 Comentarios

¡Familias de KidSuanzes! Dentro de unas semanas dará comienzo nuestro nuevo curso escolar y en KidSuanzes está todo preparado para vuestra bienvenida 🙂

Tenemos que tener en cuenta que durante los primeros días de asistencia a la Escuela, vuestro hijo o hija va a experimentar una serie de cambios muy importantes en su vida. Cambiará de entorno, con olores, sonidos, materiales, personas y rutinas distintas a las de casa, donde, siendo el protagonista, tiene que convivir, relacionarse y compartir con sus iguales. No debemos olvidar que el niño o niña se separa de las personas queridas y conocidas.

La acogida de los primeros días deja una profunda huella sobre el sentimiento de seguridad con que el niño acepta la escuela, fundamental en la sección de los más pequeños. La incorporación del niño a las rutinas de actividad cotidiana constituye un hecho de singular importancia para el futuro desarrollo de su personalidad. Por lo tanto, garantizar que este comienzo se efectúe de la manera más adecuada es, sin duda, un objetivo inicial fundamental de todo el trabajo docente que se realiza en KidSuanzes. Este período supone un “trabajo activo” por parte del niño o niña, pero también de padres, madres y educadores.

En cuanto a los sentimientos de las familias, el amor que sentís por vuestro hijo/a, os puede llevar a veces a una conducta contradictoria respecto al desarrollo del proceso de adaptación. Por una parte deseáis y manifestáis vuestro anhelo por que el peque se adapte. Pero por otro lado podéis tener un sentimiento de auténtica pérdida, que en ocasiones genera actitudes contrarias a ese deseo. Entonces… ¿Cómo actuar? Dejadnos que os ayudemos…

PEQUEÑAS GRANDES IDEAS

1. Tengamos en cuenta la edad. Un bebé (menos de 8 meses) no suele tener desarrollado el sentimiento de apego que le lleva a identificar personas extrañas. Por ello la adaptación suele ser más de los adultos de referencia y en el niño/a consiste más en habituarse a sonidos, olores y rutinas que a personas.

A partir del desarrollo del sentimiento de apego la sensación de “abandono” que experimenta vuestro hijo/a es real. Siente que lo dejáis con personas que no conoce y eso activa sus alarmas de peligro. Es importante acompañar sus sentimientos y los vuestros. Si vuestro hijo/a se comunica mediante lenguaje verbal puede que lo use para demostrar su malestar pidiendo ayuda o solicitando que no se le deje en la Escuela.

Nuestra actitud, por tanto, es muy importante. Es necesario actuar con seguridad (incluso en la preocupación, la tristeza o los nervios) estos primeros días y tener una idea positiva de lo que va a ocurrir. Los adultos también tenemos inseguridad ante esta nueva etapa, pero debemos afrontarla con alegría, porque nadie mejor que tu hijo/a para saber lo que sientes, independientemente de lo que le digas. Los niños/as responden a las expectativas de los adultos. Si perciben angustia reaccionarán con angustia. Tu tranquilidad es también la suya. El niño/a también ve la Escuela por tus ojos.

2. Intentad romper con los sentimientos negativos. Mascullar los miedos no es resolutivo. Compartid vuestros temores con otros adultos y buscad juntos la solución. Esto os permitirá ver los pequeños logros que se consiguen todos los días. Buscad a otras familias, preguntadnos a las educadoras, mostraos tristes si así lo sentís, nerviosos o preocupados, porque exteriorizar es el primer paso para afrontar. Este proceso no es fácil para nadie pero es más sencillo de transitar en “tribu”.

3. En estos primeros días, vuestro hijo/a puede traer algún objeto de apego que le haga más cómoda y agradable su adaptación al nuevo ambiente. Estos objetos significan un punto de unión con el hogar, que facilita la adaptación a los lugares aún desconocidos y a las personas nuevas. (Si decidís apoyaros en esta opción, por favor, marcad el objeto y aseguraos que no pueda comprometer la seguridad de vuestro peque o de algún compañero).

4. Si algo os incomoda o no os gusta algo que ocurre no hagáis interpretaciones que puedan no ajustarse a la realidad. Utilizad todos los canales de comunicación que tenemos disponibles, comentadnos vuestros sentimientos y recordad que la orientación profesional puede ayudar mucho en los momentos difíciles. Trabajamos juntas en hacer feliz a vuestro hijo/a 🙂

5. “La angustia de la separación” tiene como raíz el amor y es un momento evolutivo normal presente en los niños y niñas emocionalmente sanos. Por ello debemos afrontarla con comprensión y respeto sabiendo que pasará y que nosotros, a diferencia de los niños y niñas podemos afrontarla con optimismo, racionalizarla, planificarla y ganar seguridad.

Día a día, poco a poco, vuestro hijo/a irá madurando, irá conociendo y explorando el entorno que le rodea e irá comprendiendo que puede estar solo y “a salvo” con otras personas; que puede separarse, que volveréis y que todo irá bien mientras no estáis. Se establecerá así una base segura de separación.

6. Los primeros días hay que decir adiós con seguridad y alegría y evitar que la despedida se prolongue en exceso. No le engañéis y no os engañéis. Informadle con mucho amor y cariño de que os vais pero que volveréis. Por nuestro parte podéis contar con nuestro compromiso básico de directa sinceridad y honestidad y os vamos a contar SIEMPRE cómo ha pasado el día.

7. Realizad juntos una planificación tras la rutina escolar que os ayude. A la hora de salida dad rienda suelta a vuestra alegría por el reencuentro y organizad actividades que hayáis comentado juntos en la mañana. Sed sinceros. Vosotros también les habéis echado de menos y por eso ahora os vais a dedicar tiempo juntos. ¿Qué tal si leemos el cuento que saqué esta mañana en el desayuno? ¿Vamos al parque tal y como habíamos hablado? Antes de cenar y dormid pensad en alguna actividad relajante que realizar en familia. Los peques gastan mucha energía a lo largo de la jornada y las rutinas familiares tranquilas ayudan a conseguir sosiego y a comentar los planes para el día siguiente. Verbalizad los planes, aunque vuestro hijo/a sea muy pequeño/a os ayudará a ganar tranquilidad también a vosotros.

8. Sed sinceros con vuestros sentimientos y con los suyos. Una idea muy extendida es que nuestros hijos/as no perciben lo que sentimos o que no debemos mostrarnos tristes, preocupados o nerviosos (nuestra sociedad sigue condenando emociones tan habituales y sanas en la medida en que se muestren en situaciones normales), y a través del lenguaje nos “auto” engañamos y los confundimos.

Si estáis nerviosos comentadlo. Si estáis tristes también. Si los echáis de menos coméoslos a besos… si os encantaría que jamás hubiera malos momentos o no tener que ir a trabajar no dejéis de decírselo. Tenemos grandes intérpretes de sentimientos en casa que se merecen todo nuestro respeto y mostrarnos sinceros con ellos (aunque no entiendan todo lo que decimos) los hace sentirse parte de la familia, pertenecer y ser un miembro importante, que se siente de la misma forma que vosotros/as (o no) y que puede expresar también sus sentimientos de forma libre y sincera. Los niños/as deben poder expresar su tristeza, su ira, su incomprensión y su frustración. Acompañémosles. Y normalicemos las emociones de otros niños/as y adultos (« Llora porque no conoce la Escuela… Es normal que se sienta así. Si quieres luego puedes abrazarle para que se sienta mejor. Ya verás como poco a poco se sentirá mejor y dejará de estar triste »)

Y disfrutad de este periodo que también pasará a formar parte de vuestro álbum de vida.

Queremos formar parte de él y queremos hacerlo junto a vosotros de la forma más cariñosa y respetuosa posible. ¿Empezamos?

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